Existe cierta confusión entre algunas personas sobre el uso de estos dos elementos en Medicina Estética. De hecho, algunos incluso piensan que se trata del mismo tratamiento o que no tienen apenas diferencias entre sí, pero nada más lejos de la realidad.

En nuestra clínica de estética en Oviedo queremos dejar claras sus diferencias y desterrar este falso mito.

Su origen

Para empezar, el ácido hialurónico es un elemento que se encuentra de forma natural en nuestro organismo. Es decir, lo podemos encontrar por todo nuestro cuerpo desde el día en que nacemos.

Lo que ocurres es que con el paso de los años su presencia en nuestra piel va disminuyendo y, a causa de ello comienzan a aparecer ciertos signos de envejecimiento, como la falta de hidratación en la piel.

Por su parte, la toxina botulínica (conocida popularmente como botox) no es un elemento que se encuentre de forma natural en nuestro cuerpo, sino que a todas luces es un elemento externo.

Sus funciones

Mientras que el ácido hialurónico cumple varias funciones, como rellenar las arrugas y surcos para dar volumen, hidratar la piel o hacerla más elástica, la toxina botulínica tiene como función paralizar los músculos para que no se formen arrugas al gesticular.

Su implantación

El ácido hialurónico se inyecta sobre la piel a tratar, como es el caso de las arrugas. En su lugar, la toxina botulínica se inyecta directamente sobre el músculo. Por lo tanto, se podría decir que el uso del ácido hialurónico es menos invasivo hacia nuestro organismo.

Sus efectos

En cuanto a resultados, las primeras señales de la implantación del ácido hialurónico se pueden ver casi al instante, mientras que para comprobar los primeros efectos del botox hay que esperar de 3 a 4 días.

¿Quieres conocer las ventajas del tratamiento con ácido hialurónico o de cualquier otro proceso de estética facial? Pide cita a nuestra clínica en Oviedo y te informaremos a fondo.